Cómo tratamos

 

Los clientes, especialmente aquellos que ya han probado otras terapias, a menudo preguntan por qué motivo en las sesiones de terapia breve no se hacen un montón de preguntas acerca de sus problemas y, sobretodo, acerca de su historia y de su pasado. Algunos terapeutas dicen que, si no se siente curiosidad acerca de los problemas o de la historia de una persona, en realidad, no se está interesados en ella.
Entonces, ¿por qué no se pregunta acerca del pasado? La principal razón por la que los terapeutas suelen indagan en el pasado de los problemas es que buscan entender los motivos, las causas; de esta manera, estiman que podrán ayudar a sus clientes a entenderlos también. Desde esta posición de entendimiento mutuo intentan arreglarlo. Si el terapeuta puede entenderlo, junto con una teoría explicativa, lo podrá explicar al paciente. Según estas teorías, cuando se entienden las cosas, es entonces cuando pueden empezar a funcionar. A pesar de que ninguna de estas teorías representa una verdad científica real, sirven a sus fines y a la mayoría de los clientes se les ayuda en algún sentido.

La terapia breve inicia su aproximación de una manera distinta.

Terapia Breve

La terapia breve es, en esencia, una forma de resolver problemas. Por eso resulta más adecuado entenderlo como un método o un procedimiento, que como una teoría en sí misma. Y esto la distingue y la aleja de las formas más clásicas de entender la terapia. No busca demostrar las bondades de una teoría explicativa, busca la eficacia de la intervención, busca que la persona recupere el control de su vida por la vía más rápida y satisfactoria posible.

De una manera gráfica, las intervenciones desde la terapia breve no se pierden en laberintos y recovecos del pasado y la memoria, va hacia donde el cliente quiere ir.

Históricamente, esta corriente psicoterapéutica fue desarrollada por un grupo de investigadores del MRI de Palo Alto (California-EE.UU.). Este grupo, compuesto por Bateson, Weakland, Jackson y Watzlawick probó que, a pesar de que los problemas y el sufrimiento humanos pueden llegar a ser extremadamente persistentes y complicados, no requieren de largos tiempos de análisis ni de soluciones complicadas. La intervención breve está basada en la teoría de la comunicación humana (desarrollada por Bateson), la perspectiva constructivista y la epistemología cibernética (de Von Foerster y Von Glasersfeld) y el trabajo clínico y de hipnosis (del psiquiatra Milton Erickson).
Se entienden los problemas humanos como fruto de la interacción entre el sujeto y su realidad. En función de esta interacción, ante la percepción de un problema determinado, el ser humano lleva a cabo una serie de acciones que en lugar de resolverlo, pueden llevar a que esta situación problemática se mantenga inalterable. Para esta corriente, una vez desencadenado el problema en un proceso circular, deja de haber un principio o un fin. Se crea un sistema de interdependencia de influencia recíproca entre los elementos que están en juego. Es por esto que, trabajando a dos niveles:

  • el modo de percibir la realidad y,
  • la manera de actuar de un sujeto,

pueden solucionarse en tiempos relativamente breves la inmensa mayoría de los problemas humanos.
La perspectiva constructivista rechaza la aproximación causa-efecto o causalidad lineal en la solución de un problema. De esta manera, los acontecimientos pasados que se cuentan no tienen importancia como hechos. No es necesario revisar y trabajar el pasado para solucionar y recuperar el control de la vida, como proponen otras corrientes psicológicas. Esto es considerado un buen ejercicio intelectual pero poco útil cuando se busca la obtención de resultados.